Productos que enfrentan nuevos impuestos ambientales
El carbono ya es un tema digno de atención para los gobiernos, y es probable que aumente en el futuro. Por ejemplo, el Mecanismo de Ajuste de Carbono en Frontera (CBAM, por sus siglas en inglés) de la UE es un impuesto fronterizo que inicialmente se centra en una lista de productos considerados altamente intensivos en carbono incluidos el hierro, el acero, el cemento y ciertos fertilizantes y otros productos químicos.
El gravamen fiscal de frontera se basará en las diferencias entre el impuesto al carbono sufrido y el que se habría sufrido si el producto se hubiera fabricado en la UE. Los importadores deben registrarse en el CBAM desde octubre 2023 y el impuesto comenzará a pagarse en 2026.
La Comisión Europea calcula que el CBAM recaudará entre 15.000 y 20.000 millones de euros anuales en los primeros años. La clave para tu organización es comprender si sufrirá directamente este impuesto o si repercutirán en los costos.
Si bien el CBAM es un impuesto fronterizo, ciertos países han introducido impuestos directos al carbono a nivel local. Singapur, por ejemplo, se ha fijado el objetivo de lograr cero emisiones netas para 2050, lo que llevó a la introducción del régimen de impuesto al carbono en 2019. Comenzó con una base baja, con una tasa actual de 5 dólares singapurenses (S$) por tonelada de emisiones de gases de efecto invernadero. Pero está previsto que aumente y podría llegar a S$80 por tonelada en 2030.
“El impuesto al carbono ha resultado en un costo de vida más alto en Singapur. En particular, se espera un aumento en las tarifas eléctricas. El Gobierno de Singapur ha otorgado subvenciones a determinados hogares para financiar la compra de equipos eficientes energéticamente. En cuanto a las multinacionales que se ven directamente afectadas, muchas son conscientes del costo adicional que implica hacer negocios en Singapur”, Eng Min Lor, Socia de impuestos, Grant Thornton Singapur.
La Autoridad Monetaria de Singapur también ha estado alentando a las instituciones financieras a adoptar prácticas financieras amigables con el medioambiente e integrar la sustentabilidad en sus operaciones. Como resultado, muchos bancos con sede en Singapur han anunciado planes para apoyar el desarrollo sustentable y la transición a una economía baja en carbono eliminando la exposición a financiación no verde, como las centrales eléctricas de carbón. En cambio, el foco se centra en proyectos de energía renovable, edificios ecológicos y desarrollo de infraestructura sustentable.
Otro país que ha implementado medidas similares es Chile. Actualmente cuenta con tres impuestos a las emisiones de fuentes móviles y estacionarias, establecidos en 2014, 2016 y 2020 respectivamente. La última modificación entró en vigor en 2023, ampliando las entidades sujetas al impuesto.
"Este año se espera que se presente un proyecto de ley para aumentar gradualmente el impuesto a las emisiones de CO2 y se introducirá un nuevo esquema de compensación de emisiones para brindar beneficios e incentivos a las empresas que opten por utilizar menos combustibles contaminantes", Nicolás Alegría.