Energía y recursos naturales

Argentina y los hidrocarburos

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El 13 de diciembre de 1907 se descubrió el primer pozo petrolero en Argentina. A partir de ese momento, el desarrollo de la industria hidrocarburífera fue en aumento y se convirtió en una de las bases de la economía nacional.
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La industria en Argentina

Cuencas hidrocarburíferas en Argentina

La industria extractiva argentina es fundamental para el crecimiento económico, la seguridad energética y el desarrollo social de la región. Aunque estemos viviendo una transición energética en pos de la descarbonización, aún hay una gran dependencia de hidrocarburos y otros combustibles fósiles y se espera que la demanda mundial de petróleo aumente hacia 2045, alcanzando un máximo de 1,10 mb/d (millones de barriles diarios).

Argentina cuenta con la segunda mayor reserva de gas no convencional (alojado en la roca generadora) y la cuarta de petróleo del mismo origen. De hecho, la combinación energética primaria nacional se compone por un 55% de gas natural, 33% de petróleo, 5% de bioenergía, 4% energía hidroeléctrica y 3% nuclear.

En el país contamos con 24 cuencas sedimentarias, de las cuales 5 (Golfo de San Jorge, Neuquina, Austral, Noroeste, Cuyana) comenzaron a ser explotadas entre 1907 y 1949. Entre enero y septiembre de 2023, se produjeron 9,7 millones de barriles de petróleo adicionales, habiendo un crecimiento del 6,12% en comparación con el mismo período de 2022.

¿Qué son los hidrocarburos?

Los hidrocarburos son el compuesto orgánico más simple que existe y la fuente de energía no renovable más demandada. Éstos se forman en ciertas rocas (llamadas generadoras) que se encuentran a altas temperaturas (entre 60°C y 200°C) y presión durante largos períodos de tiempo. Según el nivel de la permeabilidad de las rocas en las que se encuentran almacenados los recursos, podemos hablar de recursos convencionales (migran a una roca reservorio) o no convencionales (permanecen en la roca generadora).

Yacimientos convencionales vs. no convencionales

Éstos pueden extraerse en estado sólido (hidrato de metano o petróleo pesado), líquido (petróleo) o gaseoso (gas natural). Son altamente inestables y, especialmente en entornos secos y cálidos, pueden entrar en combustión con facilidad. Cuando los combustibles fósiles entran en combustión espontánea o provocada, emiten gases contaminantes como el dióxido de azufre y óxidos de nitrógeno, sulfatos y gases de efecto invernadero. Es por esta razón, que no son considerados como energías limpias.

 

Los hidrocarburos y la sustentabilidad

Al pensar el rol de los hidrocarburos en el camino a la sustentabilidad y a la meta de cero neto, hay que hacerlo desde el punto de vista de la producción y desde su uso.

Foto de Gabriel Righini“Nuestro país tiene historia en estar a la vanguardia en desarrollos energéticos, en especial en petróleo y gas”, comenta Gabriel Righini, socio de Auditoría y referente de la industria ‘Energía y Recursos Naturales’ en Grant Thornton Argentina. “La demanda de hidrocarburos va a continuar, pero en los próximos años la tendencia se va a invertir y las energías renovables van a tener una mayor demanda. Para seguir siendo competitivos, deberán producirse de forma económica y con bajas emisiones”.

El gas natural es el combustible fósil más “limpio”. Su quema produce un 50% menos de emisiones de CO2 que el carbón y un 30% menos que el petróleo. “Esta baja emisión posiciona al gas como factor clave en la transición energética. Actualmente, la producción de energía renovable no es suficiente para satisfacer la demanda. Es por esto por lo que el gas podría suplir el déficit energético sin dejar una huella de carbono tan significativa”, destaca Righini.

Otra de las ventajas del gas natural como fuente energética es que su uso en reemplazo de otros combustibles permite:

  • Mejorar la calidad del aire
  • Disminuir la contaminación atmosférica
  • Fomentar la eficiencia energética (al liberar más energía cuando se quema)
  • Transportar y almacenar de manera más fácil

En el camino a una matriz carbono neutral no hay que considerar a los hidrocarburos solo para la generación de energía, ya que estos también se utilizan para la producción de caucho sintético, productos farmacéuticos, fertilizantes, plásticos, detergentes sintéticos, entre otros. Los procesos de obtención de los polímeros que se utilizan en estas actividades emiten gran cantidad de gases de efecto invernadero (GEI). Desarrollar catalizadores ecológicos resulta primordial. “No todos los derivados del petróleo tienen un sustituto natural. La adopción de medidas de baja emisión de carbono en el refinado constituye un paso importante”, concluye Righini.

 

Proyecciones de la industria

La Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés) estima que en 2030 se alcanzará el tope de consumo/demanda de petróleo a nivel global, pero que para 2028 la producción aumentará a 5,8 mb/d. Por su parte, en la industria nacional proyectan una producción que alcanzará el millón de barriles diarios en 2026, lo que permitirá que las exportaciones superen los 500.000 bpd. Para 2024, se espera que aumente la producción global de petróleo en 1,24 mb/d, adelantándose al crecimiento mundial de demanda que será de 1,2 mb/d (47,83% menor que en 2023).  

Foto de Estanislao de LeónSegún datos de la Secretaría de Energía de la Nación, durante el tercer trimestre del 2023 la producción petrolera fue de 629.000 bpd, principalmente de fuentes no convencionales. “Las obras en ejecución y proyectadas aumentarán la capacidad de transporte, permitiendo no solo una mayor producción, sino también un incremento en la exportación de crudo”, resalta Estanislao de León, Socio de Auditoría y referente de la industria ‘Energía y Recursos Naturales’ en Grant Thornton Argentina.

Siguiendo la tendencia medioambiental, la producción mundial de gas natural crecerá alrededor de un 30% hacia 2050 y el gas natural licuado (GNL) aumentará un 3,4% por año hasta 2035. “Viendo el panorama futuro, Argentina se encuentra en una buena posición que le permitirá satisfacer la demanda interna, a la vez que lo comercializa a otros países. Si bien la exportación de gas en 2022 aumentó un 366% respecto a 2021 y fue de US$741 millones; la apertura del gasoducto ‘Presidente Néstor Kirchner’ y mayores inversiones en la industria podrían potenciar aún más la producción y posicionar a la Argentina en el mercado del GNL”, cierra Estanislao de León.