
La crisis de 2008 dejó al sistema financiero debilitado: los bancos tradicionales perdieron confianza pública y muchos de ellos tuvieron que ser rescatados por gobiernos y bancos centrales. Ante este panorama, se produjeron cambios profundos en las regulaciones y en la opinión pública que, junto a los avances tecnológicos, abrieron el camino a nuevos jugadores, entre ellos, los neobancos.
“En este nuevo escenario, los neobancos no solo emergen como una alternativa digital ágil, sino como una oportunidad concreta para avanzar hacia una inclusión financiera más amplia y equitativa”, destaca Alejandro Chiappe, Socio líder de Advisory Services de Grant Thornton Argentina. “Una inclusión entendida no solo como el acceso formal a una cuenta bancaria, sino como la posibilidad real de que personas de distintas generaciones, capacidades y contextos socioeconómicos puedan operar en el sistema financiero de forma autónoma, segura y acorde a sus necesidades”.
¿Qué es un neobanco?
Un neobanco es una entidad financiera que ofrece sus servicios de manera completamente digital y no cuenta con sucursales físicas. La apertura de cuentas y toda su operatoria se basa en tecnología blockchain y cloud computing.
A diferencia de los bancos digitales -que suelen ser unidades de negocios de los bancos tradicionales-, los neobancos nacen dentro de un ecosistema tecnológico, con una cultura orientada a la innovación, la experiencia de usuario y la eliminación de barreras de acceso. En muchos casos, comienzan su operatoria sin licencia propia, operando en colaboración con un banco tradicional o como proveedor de servicios de pago, hasta que obtienen su propia licencia.
Una vez licenciados, son regulados por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), con las mismas exigencias en materia de transparencia, seguridad y protección de los fondos de los usuarios que los bancos tradicionales. Hasta entonces, se rigen por las regulaciones del BCRA para Entidades No Financieras. Esto significa que los neobancos tienen responsabilidad por los fondos depositados y deben contar con un fondo de garantía de depósitos.
El Banco Central de la República Argentina, en su informe semestral de inclusión financiera[i], señala que año a año se profundiza la tenencia conjunta de cuentas bancarias y cuentas de pago y el uso de estas últimas. En un contexto en el que los usuarios adultos de las cuentas de pago aumentan a un ritmo interanual de 10 puntos porcentuales, los neobancos aparecen como la alternativa para evitar tener múltiples cuentas en entidades bancarias y no bancarias para acceder a diversos servicios financieros.
“Los neobancos tienen elementos de los bancos tradicionales como el acceso a préstamos, plazos fijos, tarjetas de débito y crédito, extracciones de dinero por cajero automático y a una cuenta corriente, entre otros, además de estar sujetos al marco regulatorio de la autoridad monetaria (BCRA). Y también cuentan con servicios que ofrecen las billeteras virtuales, tales como cuentas remuneradas, pagos por QR, atención al usuario exclusivamente por canales digitales y creación de cuenta 100% digital, facilitando procesos de inclusión de las nuevas generaciones”, comenta Chiappe.
Inclusión generacional
Los neobancos dan respuesta a los cambios de comportamiento de consumo y en la forma en la que las personas se relacionan con el dinero. Los hábitos de consumo de los nativos digitales, especialmente de la Generación Z, son muy diferentes a los de generaciones anteriores. Los Gen-Z, que crecieron con un celular en sus manos apuestan por soluciones digitales y les tranquiliza saber que sus fondos están asegurados.
En Argentina, en 2019, el Banco Central habilitó la apertura de cuenta para los adolescentes de 13 a 17 años sin requerir autorización de padres o tutores. A diciembre de 2024, según el último Informe anual de Inclusión Financiera del BCRA, el 67,6% de los adolescentes del país tenían una cuenta bancaria. El 38,3% responde a aquellos con tenencia exclusiva de cuentas de pago. Pero si se incluye a quienes operan a través de bancos digitales, el porcentaje asciende al 45%.
“Estos datos del Banco Central nos muestran la evolución de la oferta de productos bancarios acompañando el uso de herramientas digitales muy propias de las nuevas generaciones y de aquellos que transversalmente hemos atravesado por las distintas etapas de transformación de nuestra sociedad, incrementando notablemente nuestra capacidad de adaptación al cambio y la evolución para poder incorporar capacidades y habilidades para aprender y adoptar nuevas tecnologías”, comenta Chiappe.
La familiaridad de las nuevas generaciones con el entorno digital y su preferencia por realizar trámites y compras de forma remota es un factor clave a tener en cuenta al pensar en el futuro del sistema financiero: operación virtual sin necesidad de acudir a sucursales o puntos de acceso y preferencia por medios de pago electrónicos[ii] por sobre el uso de efectivo (en el primer semestre 2025, el uso de efectivo en Argentina se mantuvo en mínimos históricos: 6,2% del PIB[iii]).
“Los adultos y adultos mayores muchas veces encuentran barreras en la complejidad de los trámites presenciales o en plataformas poco intuitivas. Sin embargo, los neobancos se destacan por su capacidad de diseñar productos centrados en el usuario, con procesos más simples, lenguaje claro y experiencias personalizables”, comenta Matiana Behrends, Socia de Advisory Services y líder de servicios en Human Capital de Grant Thornton Argentina.
El uso de analítica avanzada, big data, machine learning e inteligencia artificial permite a estas entidades obtener y explotar datos con la intención de conocer más a sus clientes, desarrollar nuevos productos y servicios adaptados a cada uno de ellos y ofrecer experiencias personalizadas en el uso de las aplicaciones móviles que satisfagan las necesitades de las diferentes generaciones.
“Esta diferencia resulta clave cuando se analiza la inclusión de personas jóvenes y nativos digitales -que priorizan la inmediatez, el uso del celular y los pagos electrónicos-, adultos mayores -que buscan interfaces simples y procesos guiados-, personas con ingresos menores o sub-bancarizadas -quienes necesitan productos flexibles, de bajo costo y adaptados a ingresos variables-, y de personas con discapacidad, para quienes la accesibilidad no es un valor agregado sino una condición indispensable”, agrega Behrends.
Llegar a donde la banca tradicional no llega
Según datos del Foro Económico Mundial[iv], el 70% de la población latinoamericana está calificada como no bancarizada o sub-bancarizada. En este contexto, los neobancos pueden ampliar el alcance del sistema financiero hacia segmentos y territorios donde la banca tradicional no llega o llega con costos altos. Al no depender de sucursales físicas, pueden aumentar el nivel de inclusión financiera de la población y acercar a las personas con ingresos informales o variables o que viven lejos de grandes centros urbanos, a microcréditos, préstamos y nuevos vehículos de inversión contribuyendo a una mayor formalización y resiliencia financiera.
En países tan extensos como el nuestro, para las personas que viven en zonas rurales o alejadas de grandes ciudades, ir a un banco suele implicar largas distancias, costos de transporte y pérdida de tiempo. Al operar completamente en línea, los neobancos rompen con el problema de no tener una cuenta bancaria simplemente porque “no hay un banco cerca”, democratizando el acceso al sistema financiero y haciendo posible que personas históricamente excluidas puedan tener una cuenta a su nombre.
Además, al reducir las barreras de entrada y los costos, facilitan el acceso a personas con empleos informales, changas o ingresos irregulares que no alcanzan los ingresos mínimos exigidos por muchos bancos y que tampoco cuentan con comprobantes formales de trabajo.
Los neobancos construyen un historial financiero del usuario a través del cual pueden evaluar riesgo crediticio y ofrecerle microcréditos, adelantos o financiamiento ajustando montos y plazos a su realidad. Esto beneficia especialmente a pequeños emprendedores y comerciantes, quienes pueden acceder a préstamos que, aunque los montos sean bajos, pueden marcar una gran diferencia en el capital de trabajo o para emergencias. Al no discriminar por perfil socioeconómico, dinamizan economías locales que antes estaban fuera del sistema financiero.
Por otra parte, la combinación de elementos de la banca tradicional y billeteras virtuales permiten evitar la fragmentación de servicios y la necesidad de operar con múltiples cuentas en distintas plataformas, algo que suele afectar con mayor fuerza a personas con menor alfabetización digital o financiera. Facilitando así la gestión cotidiana del dinero y mejorando la toma de decisiones financieras.
Los neobancos no solo amplían el acceso a servicios financieros, sino que también contribuyen a la formalización económica de sectores vulnerables y al desarrollo de economías locales, representando un paso importante hacia un sistema financiero más accesible, flexible e inclusivo.
El desafío de la verdadera inclusión financiera
Los neobancos aspiran a satisfacer las necesidades financieras básicas de la población, pero tienen un potencial mayor: la inclusión de personas mayores y de personas con discapacidad. Esto cobra especial importancia en un país como Argentina, donde, de acuerdo con la Secretaría Nacional de Discapacidad, hay más de 1.680.723 personas con un certificado único de discapacidad (CUD), de los cuales el 77,3% es mayor a 15 años[v]. Y según el INDEC, en 2022, el 16,2% de la población era mayor a 60 años y, en el año 2024, el 89,3% de los mayores de 60 utilizan bienes y servicios de las TIC (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones)[vi].
“La banca accesible comienza con la comprensión de los desafíos reales que enfrentan diariamente las personas, para desde allí abordar la inclusión y fomentar una acción sistémica que mejore la accesibilidad. Gracias a su concepción tecnológica, los neobancos tienen la capacidad para optimizar sus aplicaciones para que funcionen sin problemas, incluso con conexiones a Internet deficientes”, reflexiona Behrends.
Según una investigación sobre accesibilidad en el sector bancario realizada por Edisonda, consultora miembro de Grant Thornton Polonia,[vii] las personas con discapacidad entrevistadas pusieron de manifiesto inconvenientes con los que se enfrentan al interactuar con bancos físicos o digitales: interfaces que no permiten ajustar configuraciones de la pantalla (tamaño del texto, contraste, entre otros), cajeros automáticos sin instrucciones en braille, elementos de las aplicaciones que no pueden ser leídos por los lectores de pantalla, inconvenientes con los factores de autenticación y tokens y poca capacidad de respuesta por parte de la entidad, entre otros.
Frente a estos desafíos, los neobancos también pueden ser un gran aliado para personas con dificultades cognitivas y de movilidad. Para algunas de ellas, el solo hecho de salir de sus casas representa una barrera, y los neobancos se presentan como una solución para que puedan manejar sus finanzas independientemente. También tienen la capacidad de presentar la información en varios formatos y de forma simple, guiando al usuario y ayudándolo a comprender los procesos.
Los neobancos, al ser concebidos y pensados en un entorno 100% digital, tienen la capacidad de adaptarse a múltiples realidades y permitir experiencias favorables de usuarios con discapacidad visual, auditiva y/o cognitiva. Sin embargo, para realmente convertirse en la banca del futuro, su mayor desafío está en la apertura de cuentas: permitir el reemplazo de CAPTCHAs de imagen/audio según la preferencia del usuario, adaptar los factores de autenticación biométrica o incluso permitir recibir soporte por parte de terceros o de empleados de la entidad.
“La inclusión financiera que promueven los neobancos y la facilidad que ofrecen para gestionar activos e inversiones los convierten en una buena alternativa para impulsar el acceso de toda la población a los servicios financieros favoreciendo el desarrollo económico de la sociedad”, concluye Chiappe.
“La banca del futuro no será solo digital: será inclusiva, empática y centrada en las personas. En ese camino, los neobancos tienen una oportunidad única de redefinir el sistema financiero como una herramienta de autonomía, equidad y desarrollo social para toda la población”, agrega Behrends.
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i. Informe de Inclusión Financiera – Segundo semestre 2024. Banco Central de la República Argentina.
ii. Tarjetas de crédito y débito, transferencias bancarias electrónicas, pagos con enlaces o pagos mediante códigos QR o NFC (Near Field Communication).
iii. Informe de Inclusión Financiera – Primer semestre 2025. Banco Central de la República Argentina
iv. How centralized regulation is driving a fintech revolution in Latin America. Julio 2025. Foro Económico Mundial.
v. Registro Nacional de Discapacidad (pdf, 343 kb). 2023. Datos elaborados por el equipo de Estadística e Investigación Social. Dirección Nacional de Política y Regulación de Servicios - ANDIS. Argentina.
vi. Dosier estadístico de personas mayores 2025 (pdf, 15,4 mb). Septiembre 2025. Instituto Nacional de Estadísticas y Censos.
vii. Accessibility in banking - a mission posible. 2025. EDISONDA.