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El panorama del comercio exterior suizo-argentino

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Argentina tiene una relación comercial con el país helvético desde hace más de 90 años. En los últimos 17 años con una balanza comercial favorable debido a la exportación de oro para uso no monetario.
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Suiza es el séptimo inversor externo en Argentina; mientras que Argentina ocupa el cuarto puesto como socio comercial de Suiza en América Latina, con más de 70 empresas con inversiones directas en el territorio.

Durante el primer semestre del 2023, según datos del INDEC, Argentina ha mantenido una intensa relación comercial de US$ 994,20 millones, con un saldo favorable de US$ 409,29 millones. En 2022, el balance positivo creció casi un 20% -a US$ 506 millones- frente al año 2021, producto de exportaciones por US$ 1.092 millones (+14,3%) y con importaciones por un total de US$ 586 millones (+10,2%).

 

Sobre Suiza y Argentina

Las relaciones formales entre Suiza y Argentina comenzaron el 1834, con la llegada del primer Cónsul suizo designado en Buenos Aires. Cien años después, se conformó la Federación de Sociedades Suizas en la República Argentina, que dio lugar a la Cámara de Comercio Suizo Argentina en 1938. En casi 200 años de historia en común ambos países han llegado a numerosos acuerdos bilaterales y multilaterales para favorecer el intercambio de bienes y servicios, fomentando el crecimiento económico e industrial.

Suiza es el sexto país de mayor PBI per cápita del mundo y, según estudios de la Universidad de St. Gallen y el International Institute for Management Development (IMD), está rankeado entre los 5 lugares del mundo con mayor facilidad para hacer negocios.

Suiza forma parte de la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC o EFTA), junto a Islandia, Liechtenstein, y Noruega. Y si bien los acuerdos de libre comercio del AELC y el MERCOSUR aún se están negociando, a la espera de que el bloque sudamericano tenga avances en las negociaciones con la Unión Europea; Argentina y Suiza poseen diferentes pactos para favorecer y mejorar las condiciones de intercambio.

Desde noviembre de 2015, los países cuentan con un Acuerdo de Doble Imposición. A través de este, se evita que se grave dos veces la renta y el patrimonio exigibles por un Estado Contratante. Este acuerdo alcanza a los impuestos a las ganancias y los bienes personales de Argentina; y en Suiza, a los impuestos federales, cantonales y comunales sobre la renta y sobre el patrimonio.

Argentina y Suiza también tienen acuerdos de protección de inversiones desde 1992, a través de los cuales promueven las inversiones garantizando un cierto nivel de protección contra los riesgos no comerciales (discriminación estatal de los inversores del país contraparte respecto a los inversores nacionales, expropiaciones ilícitas u obstáculos injustificados a la circulación de pagos y capitales).

Por otra parte, desde 1997 comparten un acuerdo unilateral de reconocimiento por parte de Suiza al sistema argentino de producción orgánica. Esto implica un aval helvético a las regulaciones, controles y entidades certificadoras y también allana el camino para que los productores agroecológicos puedan exportar sus productos sin necesidad de recertificar.

 

La oportunidad argentina

El visto bueno de Suiza a los estándares argentinos para la producción orgánica le abrió la puerta a una gran variedad de alimentos industrializados, como el vino, el azúcar, la miel, el aceite de limón y de uva, y los productos cárnicos bovinos. Es así que entre enero y junio 2023, Argentina le exportó US$ 5,57 millones de vinos no espumosos y mosto de uva, US$ 4,80 millones de carne bovina deshuesada y US$ 2,06 millones de miel natural. Durante el 2022, Suiza importó de diferentes partes del mundo US$ 1,434,303 en miles de productos correspondientes al capítulo “Frutas; cortezas de agrios (cítricos), melones o sandías”.

Foto de Arnaldo HasencleverFrente a la posibilidad de que el norte argentino encuentre mercado en Suizo a través de este último capítulo, Arnaldo Hasenclever, Director del IBC de Grant Thornton Argentina y representante de la Firma en la Cámara de Comercio Suizo Argentina, comenta que “seguramente se podría lograr la exportación de limones a Suiza si se realizan las gestiones correspondientes con los distintos organismos gubernamentales Suizos y con empresas privadas”. Ejemplo de esto sería el destino de empresas que producen fragancias/esencias de limón.

“También existe la posibilidad de inversiones directas suizas, tal como ha sucedido con algunos viñedos, donde hubo fuertes inversiones suizas (Colomé, por ejemplo). Esta situación fomenta el conocimiento suizo del mercado argentino y podría ayudar a generar exportaciones en otros rubros”, concluye Hasenclever.

No obstante, el mayor mercado que Argentina encuentra en Suiza son las “perlas finas (naturales) o cultivadas, piedras preciosas, u otros”. Desde que comenzó a exportarse oro nacional al “país de los relojes” en el 2005, la balanza comercial se tornó positiva. El oro para uso no monetario, formas en bruto de aleación dorada o bullón dorado, representa la mayor venta en el primer semestre 2023 (US$ 616,78 millones), seguido por otros productos de este capítulo, como la plata y otros minerales (US$ 67,19 millones).

Foto de Alejandro ChiappeArgentina tiene un potencial significativo en materia de industrias extractivas de minerales con aplicación concreta en la producción de la industria robótica y de naturaleza sustentable que complementa los desarrollos de investigación de países desarrollados como Suiza”, sostiene Alejando Chiappe, Socio líder de Advisory Services y referente de la industria de las Ciencias de la Vida.

De hecho, Suiza cuenta con una plaza interesante en sectores como la robótica, la inteligencia artificial, la fabricación avanzada, blockchain y la sanidad personalizada; con grandes clústeres en TICs, ciencias de la vida y en la industria metalúrgica, eléctrica y de maquinaria (MEM). Es en este sentido que la Economía del Conocimiento (EBC) argentina también puede ingresar y hacerse fuerte en el mercado helvético a través de la biotecnología y el desarrollo de software e ingenierías.

 

El sector de las ciencias de la vida

La aplicación de tecnología de vanguardia en las ciencias de la vida caracteriza al mercado suizo. Este es el caso de la actividad que se conoce como sanidad personalizada, un paradigma de la medicina en la que se analiza el presente y el historial del paciente, sus genomas y toda la información que permita conocer el estado actual y las probabilidades de tener ciertas enfermedades en el futuro. Este análisis incluye conocimientos de medicina, farmacología, pero también tecnologías propias del big data y la biotecnología.

Es una metodología cuyo fin es tratar al paciente cuando lo requiere y tener la capacidad de prevenir problemas de salud hereditarios o ambientales. Es utilizada especialmente en el campo oncológico para encontrar tratamientos nuevos y más efectivos; y también en la industria farmacéutica y farmacogenómica, para desarrollar medicamentos efectivos y seguros, además de determinar dosis a la medida de las variaciones genéticas.

La EBC argentina aplicada al campo de la genética y la medicina está ampliamente desarrollada y cuenta con un gran nivel de conocimiento y experiencia. “El talento argentino vinculado a la elaboración de software asociado a la inteligencia artificial y programación robótica puede crear nuevos espacios de colaboración, desarrollo y crecimiento entre ambos países potenciando sus capacidades. Alimentar este ciclo virtuoso no sólo beneficiaría a nuestros países, sino que también facilitaría a otras naciones menos favorecidas a alcanzar umbrales más satisfactorios en materia de desarrollo productivo, salud pública y cuidado del ambiente”, concluye Chiappe.