Esperamos que la información presentada en este artículo le haya resultado útil para comprender mejor las preocupaciones relacionadas con la energía. Si querés conversar sobre cualquiera de los temas abordados, contactanos y contá con el apoyo de nuestros líderes de Energía y Recursos Naturales.

Para muchas empresas, la volatilidad energética solía considerarse un desafío temporal impulsado por acontecimientos extraordinarios. Hoy, esa suposición ya no se sostiene. Las tensiones geopolíticas, las políticas de transición energética, las restricciones de infraestructura y la evolución de las estructuras de mercado han transformado la volatilidad en una característica permanente del entorno empresarial.
La pregunta que enfrentan los líderes del mercado medio ya no es si los precios de la energía fluctuarán, sino cuán preparadas están sus organizaciones para gestionar la incertidumbre mientras protegen el crecimiento y la competitividad.
En los últimos años, las empresas del mercado medio pasaron de reaccionar a los shocks de los precios de la energía a desarrollar respuestas estructuradas y estratégicas. Lo que comenzó durante la volatilidad de 2022-2024 evolucionó hacia enfoques más sofisticados, que incluyen estrategias de cobertura, gestión de carga, diversificación de carteras y adopción selectiva de energías renovables.
Esta evolución continuó durante el ejercicio financiero 2025, cuando la presión derivada de los costos energéticos mostró una moderada pero significativa disminución. La proporción de empresas que identifican a la energía como una limitación clave para el crecimiento bajó del 55% al 52%. Esta mejora refleja una mayor disciplina en las compras, un acceso más amplio a contratos de suministro diversificados y una gestión de costos más eficaz, más que una desaparición del riesgo.
Es importante destacar que estos hallazgos reflejan las condiciones existentes hasta el cierre del ejercicio fiscal 2025. La escalada de las tensiones geopolíticas a comienzos de 2026, particularmente aquellas vinculadas con Irán y el estrecho de Ormuz, ocurrió después del período analizado y, por lo tanto, no influye en estos resultados. Sin embargo, refuerza una realidad crítica para las empresas: la volatilidad energética no es cíclica, sino estructural.
La pregunta clave para los líderes del mercado medio ya no es si los mercados energéticos seguirán siendo volátiles, sino cómo convertir esa volatilidad en una ventaja competitiva mediante la gestión de la energía como una cartera estratégica, la construcción de flexibilidad en las compras y la inversión en procesos de toma de decisiones basados en datos.
Lo que revelan los datos de 2025
La disminución de la presión declarada pone de relieve un cambio estructural en la forma en que las empresas abordan la energía. Las compañías aplican cada vez más las lecciones aprendidas durante las recientes crisis mediante:
- La adopción de contratos energéticos combinados de precio fijo e indexado.
- La diversificación de proveedores y canales de abastecimiento.
- La ampliación de acuerdos de compra de energía (PPAs - Power Purchase Agreement) y de la generación in situ.
- El fortalecimiento de la planificación de liquidez y de las pruebas de estrés sobre insumos relacionados con la energía.
Esto marca una transición desde una gestión reactiva de costos hacia una gestión proactiva del riesgo, donde la volatilidad se modeliza, se administra y se integra a la planificación financiera.
Percepción de los costos energéticos como una limitación clave
Fuente: International Business Report. Grant Thornton, 2026.
Mirando hacia adelante: planificar para la incertidumbre en 2026
Si bien 2025 mostró señales de estabilización, los primeros acontecimientos de 2026 apuntan a una renovada volatilidad. La crisis geopolítica que involucra a Irán ha incrementado las primas de riesgo en los mercados energéticos globales, particularmente por las preocupaciones en torno al estrecho de Ormuz, una ruta de tránsito clave para una porción significativa de los flujos mundiales de petróleo y gas.
Para las empresas, esto refuerza la necesidad de planificar escenarios futuros en lugar de depender de tendencias históricas. Entre las principales prioridades estratégicas se incluyen:
- Fortalecer la resiliencia de las compras mediante estructuras contractuales diversificadas.
- Incrementar la flexibilidad a través de soluciones de generación y almacenamiento in situ.
- Mejorar la planificación de escenarios y la gestión de liquidez para enfrentar posibles interrupciones en el suministro de petróleo y gas.
La energía ya no es simplemente una partida de costos; es una variable estratégica central.
Aunque estos desafíos son globales, su impacto varía considerablemente entre regiones. La experiencia de las empresas en mercados clave ilustra cómo las organizaciones se están adaptando a diferentes realidades energéticas.
Perspectivas regionales
Qué sigue
La evolución de los mercados energéticos en los últimos años marca un cambio fundamental para las empresas del mercado medio. La energía ya no es una variable que pueda gestionarse pasivamente; es una palanca estratégica capaz de influir en la resiliencia, la competitividad y el crecimiento de largo plazo.
A medida que la volatilidad se vuelve estructural, las empresas que tendrán éxito serán aquellas que:
- Consideren la energía como una cartera gestionada, prestando especial atención a la selección de sus socios en el mercado libre de energía,
- Inviertan en conocimiento, flexibilidad y diversificación,
- Integren las consideraciones energéticas en la planificación financiera y operativa,
- Fortalezcan su capacidad para anticipar y responder a las condiciones cambiantes del mercado,
- Incorporen la estrategia energética en decisiones empresariales y de inversión más amplias.
La transición energética no consiste únicamente en migrar hacia fuentes más limpias; también implica construir estrategias más inteligentes y resilientes en un mundo cada vez más impredecible. A medida que los acontecimientos geopolíticos, los cambios regulatorios y el ritmo de la transición energética continúan transformando los mercados, las organizaciones que adopten una mentalidad predictiva, proactiva y basada en datos estarán mejor preparadas para desenvolverse en la incertidumbre y capitalizar las oportunidades emergentes.